domingo, 15 de septiembre de 2013

Vitaminas Cotidiano NUTRILITE™

Cotidiano NUTRILITE™




Cotidiano NUTRILITE contiene vitaminas, minerales y concentrados
vegetales cuidadosamente seleccionados de zanahoria, espinaca,
berro, alfalfa, acerola, cereza y perejil, que proporcionan los fitonutrientes. Con un solo comprimido al día, Cotidiano NUTRILITE proporciona una amplia cobertura nutritiva de las vitaminas y minerales esenciales, junto con valiosos fitonutrientes de los exclusivos concentrados NUTRILITE.
Para quienes:
• Necesitan cubrir los requisitos básicos de nutrientes
• No siempre disponen de tiempo para comer bien
• Tienen una dieta que no llega a ser adecuada porque probablemente carece de varios nutrientes
• Desean complementar la dieta sin sabores, colorantes ni conservantes artificiales
Nº RGS: 26-03040/B

Posibles consumidores:
  • Las personas que llevan un estilo de vida muy ajetreado y que, además, desean mantener unos niveles óptimos en cuanto a nutrientes esenciales a lo largo del día.
  • Las personas cuya dieta no es adecuada porque manifiesta deficiencias en diversos nutrientes.
  • Las personas que no consumen regularmente (o que no disponen del tiempo o del apetito para consumir) las cantidades adecuadas de fruta, verdura y cereales diariamente.
  • Cualquier persona que desee complementar su dieta sin aromas, colorantes o conservantes artificiales.
  • Información dietética:
  • Adecuado para diabéticos (el contenido en carbohidratos y calorías es insignificante).
  • Sin gluten.
  • Sin lactosa.
  • Dosis recomendada:
  • Ingerir un comprimido diario con líquido.

EL DOCTOR POWELL Y LAS VERDADES DE LA FIBROMIALGIA

August 29th, 2013 | 

La nueva Clínica  de fibromialgia del Dr. Podell Jersey ha trabajado con más de 1.000 personas que buscan alivio de la fibromialgia severa y síndrome de fatiga crónica.
Su filosofía del tratamiento de la fibromialgia :
Tratar de combinar lo mejor de los tratamientos farmacológicos estándar con soporte integral para los sistemas naturales de curación del cuerpo. Los FIBROMIALGIAtratamientos farmacológicos para la fibromialgia PUEDEN SER MUY UTILES PERO A MENUDO SÓLO PROPORCIONAN UN ALIVIO PARCIAL. Por lo tanto, también tenemos que identificar, entender y mejorar los sistemas naturales de curación del cuerpo.  A esto le llamamos “medicina integral”, que combina lo mejor de la medicina convencional y holística estándar o la medicina alternativa complementaria.
Hay comentarios (de ciertos médicos y del entorno) que los pacientes fibros ya no deben permitir. Principalmente porque nos alteran y afectan. Decir que la fm no es real o es psicológica se los podriamos haber aceptado varios anos atrás.Despues de ser probada por la resonancia magnética funcional, deja claro la ignorancia sobre el tema, y en el caso de algunos médicos  una gran desactualización después de 20 años de ser reconocida la enfermedad. Si le sucede, extiendale una copia de este u otros artículos y cambie de médico.
Aunque en este sentido, estas situaciones no son anómalas cuando se trata de ENFERMEDADES RARAS.
También el Doctor Powell  ,  reconocido médico,  deja claro que no todos los fibros tienen depresión y ansiedad, motivo por el cual debemos exigir un estudio individual del paciente. NO SOMOS UNIFORMES en nuestra enfermedad.
La fibromialgia es una condición de dolor en los músculos y aumento de la sensibilidad al dolor. La definición “oficial” requiere que al menos 11 de los 18 sitios de puntos sensibles designadas sean especialmente sensibles a la presión inducida por el dolor. Otras condiciones deben ser excluidos como la causa principal de dolor, por ejemplo, la osteoartritis, la enfermedad de disco, la enfermedad de Lyme, y baja de la tiroides.
Con las fibromialgias  severas, muchas personas desarrollan síntomas además del dolor general. Estos incluyen las cognitivas o dificultades de concentración, fatiga crónica, dolores de articulaciones, falta de sueño o dolor de cabeza. Depresión secundaria y / o ansiedad afectan a muchos, PERO NO A TODOS. Muchas personas con fibromialgia severa califican para el diagnóstico tanto de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).
Del mismo modo, las personas con síndrome de fatiga crónica moderada a grave a menudo desarrollan síntomas similares a los de una persona con fibromialgia.
Fibromialgia Y LOS MEDICOS:
Incluso hace unos pocos años muchos médicos creían que la fibromialgia  era principalmente una forma encubierta de los trastornos psicológicos o depresión. Mientras que unos pocos de ellos quedan y afirman (la mayoría de los médicos y los grupos oficiales, tales como el Colegio Americano de Reumatología), que   están de acuerdo en que el símdrome de fatiga crónica  es a la vez REAL Y SOBRETODO FISICA.
En la  fibromialgia el problema central parece ser no sólo en los músculos, pero dentro del dolor vías de señalización del cerebro y la médula espinal. Hay una AMPLIFICACION de las señales de dolor por lo que las personas con fibromialgia experimentan dolor a niveles mucho más bajos de estimulación que las personas sanas. ESTO HA SIDO DEMOSTRADO por sofisticadas técnicas de imagen como la resonancia magnética funcional.
Cuando se aplica un estímulo leve a una persona con fibromialgia, podemos ver ”QUE SE ILUMINAN” los centros de dolor en el cerebro  y se activará. ESTO DEMUESTRA QUE LAS PERSONAS CON FM ESTAN DICIENDO LA VERDAD sobre el dolor que sienten.
Piensen en las vías del dolor como un receptor de radio. En la fibromialgia, el volumen de control de mando siempre se enciende hacia arriba. Los científicos dan como nombre técnico  la sensibilización neural.
Lo que no se nombra, es que si un enfermo, da con un médico que en su ignorancia , no cree en las ER ( enfermedades raras), le puede arruinar la vida, tanto de forma física como psicológica, pues el sentir uno dolor en tu interior, de forma clara y muy intensa, y que te estén diciendo a todas horas , que tal dolencia no existe y que es posible y muy probable que seas tu quien lo somatice, hace que la propia autoestima del paciente se baje hasta el suelo, y con ello , sus posibilidades y su auto-estima.
La mayor dificultad pues, es provista  de la falta de confianza del circulo particular del enfermo, y eso , eso no se cura con tratamiento alguno.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Relación entre inflamación y depresión


La naciente consciencia del interjuego entre el estrés, la inflamación y la depresión puede ampliar el enfoque terapéutico
Introducción
Al estudiar la fisiopatología de la depresión, se observan varios factores que indican una relación entre depresión e inflamación:
  • La depresión con frecuencia acompaña a muchas enfermedades inflamatorias.
  • El aumento de los biomarcadores inflamatorios se asocia con el trastorno de depresión mayor (TDM).
  • La exposición a agentes inmunomoduladores puede aumentar el riesgo de sufrir depresión
  • El estrés puede activar las vías proinflamatorias.
  • Los antidepresivos pueden disminuir la respuesta inflamatoria.
  • La inhibición de las vías inflamatorias puede mejorar el estado de ánimo.
Enfermedad y depresión
Las personas que sufren enfermedades inflamatorias -enfermedades autoinmunes, enfermedad cardiovascular, diabetes y cáncer - con frecuencia luchan con la depresión.
Casi 1 de cada 5 personas con enfermedad cardiovascular experimenta el trastorno de depresión mayor (TDM). El diagnóstico de diabetes duplica las probabilidades de sufrir depresión.
Hasta el 70% de los pacientes con enfermedades autoinmunes, como artritis reumatoide o lupus eritematoso, experimentan depresión.
En un gran estudio longitudinal, sufrir una enfermedad autoinmune previa, aumentó el riesgo de depresión en un 45% y el antecedente de hospitalización por infección aumentó el riesgo en un 62%.
Varios estudios mostraron que el 15% - 25% de los pacientes con cáncer experimentan depresión, en relación con el 9% en la población general.
Importancia de los marcadores inflamatorios
Durante un episodio inflamatorio el cuerpo libera citocinas, que son pequeñas moléculas proteicas de señales celulares. Estos marcadores inflamatorios lanzan cascadas de señalización que provocan la entrada en acción del sistema inmunitario.
Las citocinas tipo 1 (interferón-γ, factor-α de necrosis tumoral [TNF-α], interleucina [IL]-1) intensifican las respuestas inmunitarias celulares. Las citocinas tipo 2 (IL- 6, IL-10, IL-13) participan en las respuestas de anticuerpos. Estas citocinas también inducen las proteínas de fase aguda, como la proteína C-reactiva (PCR), que puede activar el sistema inmunitario. El aumento significativo de las cifras de marcadores inflamatorios se asocia con una gama de síntomas depresivos, que indican la gravedad de la enfermedad y la respuesta terapéutica.
Los marcadores inflamatorios, tales como IL-6, IL-1β, PCR y TNF-α están aumentados en las enfermedades inflamatorias y en personas por lo demás sanas con TDM.
En un metanálisis de 24 estudios que medían las citocinas en pacientes deprimidos se halló que los pacientes con TDM tenían concentraciones significativamente mayores de TNF-α e IL-6 en relación con los controles. Asimismo, se encontraron marcadores inflamatorios aumentados con mayor frecuencia entre los que no respondían al tratamiento antidepresivo que en los que respondían.
Citocinas y riesgo de depresión
En estudios en animales, administrar fármacos inmunomoduladores aumenta el riesgo de sufrir depresión.
En los seres humanos, surge un modelo natural con el empleo de la citocina interferón-α (INF-α) para tratar la hepatitis C, la esclerosis múltiple, el melanoma maligno y algunas enfermedades malignas de la sangre.
Los pacientes que reciben INF-α tienen mayores tasas de depresión en relación con los que no lo reciben. Los pacientes que reciben tratamiento de inmunoterapia prolongado tienen cambios a largo plazo en las monoaminas neurotransmisoras a lo largo del eje hipotálamo-hipofiso-suprarrenal. Estos cambios son iguales a los de las personas deprimidas.
Agentes inmunoterapéuticos, como la vacuna antitifoidea, produjeron síntomas depresivos con cambios cerebrales similares a los de la TDM. Las cifras bajas de IL-6 y PCR pronosticaron independientemente la aparición de la depresión.
Estrés e inflamación
La depresión puede aparecer en ausencia de enfermedad inflamatoria. Se sabe que los síntomas depresivos pueden estar asociados con aumento de los marcadores inflamatorios. ¿Qué induce el proceso inflamatorio en algunas personas que están deprimidas, pero médicamente sanas? Una teoría es que el estrés psicológico puede activar la inflamación.
El estrés agudo y crónico se asocia con aumento de la disponibilidad de citocinas proinflamatorias y disminución de las citocinas antinflamatorias. Una teoría busca la explicación en la secreción de glucocorticoides como respuesta al estrés.
Un estudio halló disminución de la respuesta a los glucocorticoides entre mujeres deprimidas tras un simulacro de entrevista laboral como factor de estrés y aumento entre controles sin depresión. Debido a que los glucocorticoides normalmente detienen la cascada inflamatoria, este dato sugiere que las personas deprimidas quizás no puedan controlar la inflamación durante el estrés.
Vías compartidas
Si hay relación entre inflamación y depresión, ¿Cuál sería la vía que comparten?
  • Las citocinas efectúan cambios en el sistema nervioso central a través de 4 vías: Las citocinas pueden activar las neuronas aferentes primarias (eg, el nervio vago).
  • Las citocinas, liberadas por células tipo macrófagos en respuesta a los agentes que originan enfermedades, se difunden a través de los órganos circumventriculares cerebrales.
  • Los transportadores de citocinas saturan la barrera hematoencefálica.
  • La citocina IL-1 activa los receptores de los macrófagos perivasculares y las células endoteliales de las vénulas cerebrales y generan la liberación local de prostaglandina E2.
A través de estas vías, las citocinas inician una cascada de reacciones que disminuyen los niveles de serotonina, refuerzan las acciones glutamatérgicas y posiblemente contribuyen a la aparición de los síntomas depresivos. La depresión se asocia con deficiencia de la neurotransmisión serotoninérgica y aumento de la activación del receptor de glutamato N-metil-d-aspartato (NMDA).
Las citocinas proinflamatorias activan la enzima extrahepática indoleamina 2,3- dioxigenasa (IDO), que degrada el triptófano, que es precursor de la serotonina. El triptófano es canalizado hacia la producción de quinurenina a través de la degradación de la IDO y compite con la vía de la serotonina. Dentro de la microglía, la quinurenina se metaboliza a ácido quinolínico, que es agonista de los receptores glutamatérgicos NMDA. Por lo tanto hay una deficiencia serotoninérgica y una sobrestimulación glutamatérgica en los estados proinflamatorios que facilita la aparición de un síndrome tipo depresivo.
Efectos de los antidepresivos
Los síntomas de la depresión inducida por citocinas no difieren de los del TDM de etiología desconocida y los antidepresivos son eficaces para ambas. Los antidepresivos no sólo disminuyen los síntomas depresivos inducidos por la inmunoterapia, sino que disminuyen la respuesta inflamatoria y los factores proinflamatorios (IL-2, IL-6, TNF-α y INF-γ). El tratamiento con electroshock normaliza las concentraciones altas de TNF-α, intensificando el tratamiento de la depresión. Se está investigando si el tratamiento con antinflamatorios puede mejorar los síntomas depresivos.
En estudios en animales, las reacciones conductuales normales a un agente estresante- que comparten varias características de la depresión- disminuyeron al administrar antagonistas de la citocina o citocinas antinflamatorias directamente en el cerebro. Hubo, sin embargo, pocos estudios exitosos en seres humanos. Los antinflamatorios, como los inhibidores de la ciclooxigenasa-2 (COX-2), el ácido acetilsalicílico (aspirina) así como los antagonistas del receptor del TNF pueden aumentar los efectos de los tratamientos antidepresivos.
Los pacientes con enfermedad de Crohn y valores más altos de PCR y TDM previos al tratamiento tuvieron mayor remisión de los síntomas depresivos después del tratamiento con el antagonista del TNF-α infliximab. En otros estudios, la depresión en el contexto de otros trastornos autoinmunitarios o de cualquier entidad con aumento de la inflamación, respondió al tratamiento con antagonistas del TNF-α. Los inhibidores de COX-2 agregados a un tratamiento antidepresivo estándar mejoraron los síntomas depresivos en individuos sanos durante un episodio depresivo agudo. La aspirina como tratamiento complementario mostró algunos beneficios en personas que no habían respondido a la monoterapia con un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina.
Estos antinflamatorios han sido beneficiosos para tratar la depresión en algunas personas, pero no en todas.
Aplicaciones clínicas a futuro
La asociación entre depresión e inflamación plantea una línea de teorías y opciones terapéuticas a futuro. Sin embargo, aún no se ha podido definir la relación precisa entre una y otra, tarea casi imposible para síntomas tan difusos como la inflamación y una enfermedad tan compleja como la depresión. Es evidente que la inflamación y la depresión están muy relacionadas, lo que sugiere la posibilidad de un subtipo inflamatorio de depresión.
Al menos en ese grupo limitado es posible tratar la depresión mediante el tratamiento de la inflamación, con buenos resultados.
Quizás cuando se defina más la relación entre depresión e inflamación y se identifique la población de alto riesgo, se puedan emplear los síntomas depresivos como advertencia de una posible enfermedad y como una nueva herramienta para identificar la actividad inflamatoria peligrosa en una fase temprana. Tratar el estrés y la depresión puede ser la próxima herramienta para prevenir las enfermedades inflamatorias.
En vista de estos conocimientos, los médicos que tratan pacientes con enfermedades inflamatorias deben ser conscientes del mayor riesgo de depresión y asegurarse de haber efectuado la detección sistemática de la depresión e iniciado el tratamiento, de ser necesario. Efectuar el tratamiento apropiado para la depresión puede ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes y aliviar la respuesta inflamatoria.
Para los psiquiatras que ven pacientes con una enfermedad inflamatoria, una breve explicación de los vínculos entre depresión e inflamación puede proporcionar a los pacientes –en especial aquéllos con ambivalencia para procurar atención de salud mental- apoyo para efectuar el tratamiento. En casos de depresión resistente al tratamiento, especialmente en aquéllos con factores inflamatorios conocidos, puede ser útil considerar los antinflamatorios, como el infliximab, como tratamiento complementario.
La relación entre inflamación y depresión recién se está desplegando y aún no se conocen todas sus complejidades. Sin embargo, esta naciente consciencia del interjuego entre el estrés, la inflamación y la depresión puede ampliar el enfoque terapéutico. (Resumen y comentario objetivo: Dr. Ricardo Ferreira)

viernes, 13 de septiembre de 2013

Fascitis plantar

Fascitis plantar
PF-PainAreas.jpg
Áreas de la planta del pie donde con más frecuencia existe dolor debido a la fascitis plantar.
Clasificación y recursos externos
CIE-10M72.2
CIE-9728.71
MedlinePlus007021
Wikipedia no es un consultorio médico Aviso médico 
Por fascitis plantar se entiende una inflamación aguda de la aponeurosis plantar del pie. El síntoma principal es dolor plantar en eltalón o en la zona media de la planta del pie, el cual no suele deberse a un traumatismo, sino al desgaste por el trabajo habitual que realiza, es decir, al microtraumatismo repetitivo. El problema se puede ver causado o agravado por un calzado inadecuado, así como por malas posturas, trabajo excesivo de esta zona, por ejemplo correr cuesta abajo.
En la fascitis plantar se inflama el tejido conectivo grueso que está en la planta del pie y que se fija al talón (aponeurosis o fascia plantar). El dolor se siente normalmente en la base antero-medial del talón y suele ser más agudo por las mañanas por la rigidez que se presenta durante la noche, y al realizar ejercicios que demanden de un aumento mayor de la carga sobre la zona.
La fascitis plantar ha sido atribuida frecuentemente a la existencia de espolón calcáneo, un hallazgo radiológico consistente en una exostosis del calcaneo. La presencia de espolones calcáneos se ha asociado con la fascitis plantar, al ser una reacción perióstica al aumento de tracción de la musculatura plantar medial del pie, aunque no deben considerarse como patognomónico de la patología, dado que la fascia plantar se inserta por encima del espolón y no como prolongación del mismo.

Tratamiento

El tratamiento suele incluir fisioterapia, AINES o corticosteroides, y necesariamente la modificación del reparto de fuerzas plantares con plantillas o soportes plantares termoconformados. Un calzado adecuado sirve como remedio y como prevención. En casos agudos y como medida paliativa puede realizarse un vendaje funcional que elimine la tensión plantar medial (dura aproximadamente de 2 a 3 días) o inyecciones de corticoides directamente en la inserción fascial plantar talar.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Poner soluciones al dolor

Ideas para convivir con el dolor

Una actitud positiva, la meditación y ciertas técnicas psicológicas pueden ayudar a mitigar el sufrimiento y mejorar el estado de ánimo ante una dolencia crónica

¿POR QUÉ A MÍ?
  • Constanza González, pisicóloga clínica, cuenta que esa es la pregunta que le asalta al paciente cuando le diagnostican una enfermedad o le avisan de que padecerá dolor crónico. “Pero si en mi familia no hay casos de cáncer, no fumo, no bebo, como bien, hago deporte, me cuido”, dicen. Para muchas situaciones de la vida no hay explicación. “Tratamos de encontrar razones desde la lógica, porque pensamos que podemos controlar las cosas. Pero ese control no existe”, cuenta.
    Para la terapeuta, en lugar de instalarnos en el por qué a mí, en la rabia, en el a mí no me debería pasar, resulta más producente plantearnos, ante la situación actual, cómo queremos vivir ese dolor. “A menudo nos quedamos apegados a cómo era nuestra vida antes, queremos volver a ella, pero no se puede. Y eso nos hace sufrir aún más, incluso provoca que el dolor esté más presente en nuestro día a día. El dolor va a estar siempre ahí, pero tú puedes escoger cómo vivirlo”, concluye Constanza González.
Estaba en la oficina sentada cuando, de repente, sintió un pinchazo fuerte en la zona lumbar. Pensó que, quizás, la mala postura o el llevar tanto rato en aquella sala, frente al monitor, le estaban pasando factura. Pero lo cierto es que apenas se podía mover. Entonces, Marta Gutiérrez tenía 30 años; fue al médico y le diagnosticaron una lumbalgia, por lo que le recomendaron reposo durante un par o tres de días, analgésicos para el dolor y relajantes musculares.
“No podía ponerme ni de pie. Iba del sofá a la cama, y de la cama al sofá”, recuerda. Y como pasado un tiempo no mejoraba, le empezaron a hacer todo tipo de pruebas hasta que en una radiografía, finalmente, dieron con lo que tenía: “Sacralización de la quinta lumbar, una malformación de nacimiento. Muchas personas también la tienen y no les duele, nunca. A otras, en cambio, como a mí, a partir de los 30 años nos empieza a dar la lata”, cuenta.
De aquel episodio han pasado seis años y Marta sigue con la lumbalgia. “Me duele la espalda 24 horas al día. A veces más y a veces menos, pero siempre”. Como ella, en España el 24,3% de la población siente dolor a diario. El de espalda es el más frecuente: ocho de cada diez personas tienen ataques alguna vez en su vida. Y la cifra aumenta a nueve de cada diez cuando nos hacemos mayores.
Algo va mal
El dolor es una alarma del cuerpo para avisarnos de que algo no funciona. Es necesario. Si no lo sintiéramos, moriríamos. De hecho, existe una enfermedad muy infrecuente denominada insensibilidad congénita al dolor, una anomalía del sistema nervioso que hace que las personas que la padecen no sientan dolor, ni calor, ni presión ni frío, y suelen fallecer de niños o muy jóvenes.
Los dolores acostumbran a durar más o menos, pero lo normal es que se nos pase en horas o en días. No obstante, en ocasiones, determinados malestares se cronifican y dejan de funcionar cual alerta como las lumbalgias, la fibromialgia, el reuma o las cefaleas. En esos casos, los medicamentos, si bien ayudan atenuando la intensidad, no hacen desaparecer el dolor del todo ni tampoco evitan por completo el malestar. Las personas que los sufren desesperan. Pasan por una odisea de médicos, centros y hospitales que, en ocasiones, llega a durar años. A veces tienen que aguantar la incomprensión del entorno, enfrentarse a problemas laborales y familiares debido a las limitaciones que les impone el dolor; lidiar con la tristeza, la angustia, la ansiedad y el estrés que les genera. Y aceptar que no tiene más remedio que aprender a convivir con él. “Cuando un dolor supera los tres meses es muy difícil de combatir –afirma Mario Gestoso, director médico de la Fundación Kovacs, especializada en el cuidado de la espalda (Kovacs.org)–, porque se producen cambios morfológicos en las fibras nerviosas, en las neuronas de determinadas partes del cerebro que codifican el dolor y que lo perpetúan. Y cuando se cronifica, el dolor en el ser humano puede comportar sufrimiento”.
Ese padecer de que habla Gestoso afecta a la calidad de vida de millones de personas. Es capaz de generar daño psicológico e incluso provocar miedo. “Cuando llevo varios días nerviosa por algo relacionado con el trabajo, o con estrés, o porque he discutido con alguien, o sin dormir demasiado por la razón que sea, comienzo a pensar que voy a tener una migraña. No lo puedo evitar. Entonces me veo como en otras ocasiones postrada en cama, con un dolor insoportable, y empiezo a agobiarme y a agobiarme”, confiesa Ana Torres, de 35 años.
“Yo sé que el dolor me condiciona física y psicológicamente – dice Marta–. Por ejemplo, sé que no puedo ir a un concierto y pasarme un par de horas de pie, ni tampoco coger en brazos a mi sobrino. No puedo dormir boca arriba ni boca abajo, y cada noche, cada dos o tres horas, me despierto por el dolor y tengo que cambiar de postura”.
También en el ámbito laboral le acarrea problemas. De ahí que Marta Gutiérrez sea un nombre ficticio; no quiere que se la siga relacionando con su lesión de espalda y que eso pueda condicionarla. Es autónoma y trabaja en el mundo del cine. Cuenta que en la empresa en la que colabora, en ocasiones, la han descartado de antemano para proyectos sin ni siquiera consultarle. “Saben de mi lesión y consideran que no lo voy a poder hacer. Suelen ser trabajos que requieren viajar, por ejemplo, o muchas horas de rodaje en exteriores, de pie. No quieren exponerse a que coja una baja laboral, por ejemplo”. A Ana no le va mejor. “A veces es difícil explicarle a tu jefe que no puedes ir a trabajar en días o que no puedes entregar un proyecto porque tienes migraña. Quienes no las padecen, no acaban de entender que un dolor de cabeza pueda postrarte en cama y que ni con analgésicos ni con nada se te pase”.
¿Tener cuentitis?
Hasta no hace mucho, los médicos pensaban que el dolor debía corresponder con un problema mesurable y diagnosticable con pruebas clínicas. Mario Gestoso recuerda que incluso en la facultad de Medicina les enseñaban que si a una persona le dolía la espalda debía verse algo en la radiografía. “Tenía que salir escoliosis, hernia discal, artrosis… algo. Y se le hacían pruebas hasta dar con la causa del dolor”. Sin embargo, en ocasiones, no daban con nada. “Entonces se le decía que era un cuentista, un exagerado, o un quejica. Y aunque puede que hubiera algunos casos así, en general, esos falsos mitos han hecho mucho daño a los pacientes con dolor crónico”, admite.
Eso es lo que le ha pasado toda la vida a Lucía Soriano, una chica de 31 años, profesora y aficionada al deporte. “Mi madre cuenta que desde que era bebé lloraba y me tocaba los tobillos y las rodillas. Me han hecho decenas de pruebas y nunca ha salido nada. Que si eran problemas de crecimiento, que si podía ser algún tipo de reuma, que si era hiperlaxa, para al final acabar diciéndome que no tenía nada. Son dolores fuertes, intensos, que me provocan incluso rigidez y hacen que no me pueda mover. Te sientes como un bicho raro, como si te estuvieras inventando el dolor. ‘Si no tienes nada, ¿por qué te duele?’ Es frustrante”. En muchos casos, considera Gestoso, dolores relacionados con la espalda, las rodillas o los tobillos tienen que ver con un excesivo sedentarismo. Eso hace que tengamos una musculatura débil que no cumple su función y no protege la espalda ni las articulaciones. “Antes se pensaba que cuando dolía algo lo mejor era el reposo. Ahora sabemos que todo lo contrario, que hay que forzarse a hacer deporte”, afirma. Pero también hay otro componente muy importante en el dolor, capaz de aliviarlo o, por el contrario, de intensificarlo. Son las emociones.
Cuando duelen los sentimientos
El dolor crónico avanza de la mano de emociones negativas, como la tristeza, la rabia, el enfado, que, a su vez, incrementan el dolor. Se han llevado a cabo numerosos estudios para ver de qué manera influye aquello que sentimos y pensamos en el sufrimiento y se ha visto que hay pacientes a las que les diagnostican escoliosis, hernia discal o lesionescomo las de Marta Gutiérrez (citada al inicio de este reportaje) y que, sin embargo, no sienten dolor. Otras, en cambio, no parecen tener nada según los pruebas, pero viven en un estado de sufrimiento continuo. ¿Cuál es la razón que explica tal diferencia?
Jenny Moix es profesora titular de psicología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y autora del manual Cara a cara con tu dolor. Técnicas y estrategias para reducir el dolor crónico (Paidós). Desde hace años, investiga las variables psicológicas implicadas en el proceso del dolor y la efectividad de algunas técnicas para tratarlo cuando deviene crónico. Para esta experta, “sentir más o menos dolor está relacionado con el estrés. Las personas invadidas por las emociones negativas sufren mucho más”.
Aquello que pensamos y sentimos afecta a nuestro organismo. Incluso en una enfermedad infecciosa ocasionada por un virus, como un resfriado, influye en la mente. Las emociones repercuten directamente en el sistema inmunitario, por eso aquellas personas que padecen más estrés, ansiedad, tristeza, tienen inmunodepresión, lo que hace que sean más proclives a enfermar.
Además, el estrés y la ansiedad pasan por muchas de las vías nerviosas que transmiten el dolor, de manera que, señala Jenny Moix, si estamos estresados, aunque sin quererlo, sensibilizamos las vías conductoras del dolor, lo que nos hace mucho más vulnerables. Es más, cuando experimentamos emociones negativas, los músculos se tensan y esa tensión también provoca dolor. Y como sentimos dolor, tenemos emociones negativas y así. Es realmente fácil caer en un círculo vicioso.
Por otra parte, cuando estamos sumidos en la tristeza, o en la rabia, o en la ansiedad, tampoco tenemos fuerzas para llevar a cabo el tratamiento que nos prescriben los médicos, como hacer deporte, seguir una dieta adecuada, o realizar ejercicios de relajación. De hecho, se ha comprobado que los enfermos con peor estado anímico tardan más en recuperarse. De ahí que en algunos países, como por ejemplo Estados Unidos –y a diferencia de España, donde la sanidad está altamente medicalizada–, el dolor crónico se trata por equipos formados por médicos y también psicólogos.
Poniendo soluciones
Cuando sentimos dolor, suceden diversas cosas. La primera es que el dolor capta toda nuestra atención y empieza a adquirir protagonismo. Y eso acaba repercutiendo en nuestras emociones. “Las zonas en que experimentamos el dolor en el cerebro están junto a aquellas que procesan las emociones, como el miedo, la tristeza o el enfado. Se ha visto que el dolor mantenido durante tiempo afecta a cómo nos sentimos emocionalmente”, explica Andrés Martín, experto en mindfulness (algo así como tener la conciencia plena), terapias de reducción del estrés y el dolor.
Es como si al dolor que sentimos, le fuéramos sumando capas. “Dolor y emociones se relacionan en una doble forma. Por un lado, el dolor afecta a las emociones, pero también como tú vivas esas emociones va a afectar al dolor”, señala Constanza González, psicóloga clínica (Sentit.es). “Si pienso cosas como ‘me voy a quedar así toda la vida, esto es lopeor que me puede pasar, este dolor no me deja hacer nada, soy incapaz de hacer nada…’ voy cargando al dolor con muchas cosas más, entonces me va a resulta difícil convivir con él“.
“Es que te hundes psicológicamente”, confiesa Marta Gutiérrez aquejada de lumbalgias. “Cuando tenía varias crisis seguidas, no me podía ni levantar de la cama, tenía que anular todos los compromisos sociales y entonces empiezas a pensar y entras en un bucle psicológico destructivo, muy negativo. Como te duele, te frustras; como te frustras, te duele más. Y de ahí no sales. Además –confiesa– empiezas a pensar que no vales para nada, que todo lo haces mal”.
Meditar
Por eso, una de las terapias más efectivas y que mejores resultados obtiene en pacientes aquejados por dolencias crónicas es la psicológica. “Lo que nosotros sentimos es sufrimiento y en ese sufrimiento está la sensación física pero también otras partes que tienen que ver con el proceso asociado con el dolor”, explica Martín, que añade: “Se trata de identificar todas esas piezas para que el dolor disminuya de intensidad. De esta forma, las personas comienzan a ser más funcionales y a hacer cosas que antes no podían”. Por ejemplo, algo tan trivial como volver a dar un paseo cada tarde, para personas aquejadas de fibromialgia o reuma.
Una de las herramientas que permiten identificar esos pensamientos negativos que amplifican el dolor es la meditación y en concreto el mindfulness o atención plena (véase texto adjunto). Se trata de una herramienta milenaria, que hunde sus raíces en el budismo y en la filosofía zen, y que ha demostrado que es sumamente útil para manejar ese cóctel en el que se mezclan dolor y estrés. Eso sí, es preciso que la persona le dedique un tiempo y se aplique con disciplina. Mediante la conciencia plena, la persona puede aprender a distinguir entre la sensación física y la emoción, entre los efectos de la acción y los de la reacción.
También las técnicas de relajación son muy efectivas. Jenny Moix (JennyMoix.com) imparte talleres sobre cómo lidiar con el dolor crónico en algunos centros de atención primaria de Catalunya y una de las primeras cosas que les enseña a los asistentes es a organizarse el tiempo. “En los países subdesarrollados, donde la gente hace trabajos deslomadores, no les duele la espalda. En Occidente, la lumbalgia está muy relacionada con el estrés, con el hecho de que vamos todo el día con la lengua fuera. En los talleres le enseñamos a la gente a destacar qué actividades son importantes para ellos, y cuáles podría delegar o dejar de hacer. En ocasiones ves a señoras de 70 años con lumbalgias que les irradian a las piernas y las hacen ir cojas y que les planchan las camisas a sus nietos. Y eso no puede ser”, explica Moix.
Otra de las cosas que aprenden los asistentes a estos talleres es a relajarse, porque así combaten el estrés, la ansiedad y el dolor. La relajación tiene muchas ventajas terapéuticas: facilita la distensión muscular, disminuye el dolor y proporciona una sensación mayor de alivio. A menudo, incluso reduce la frecuencia cardiaca y la presión sanguínea con la misma efectividad que un ansiolítico.
“Debemos entender y aceptar que el dolor es parte de nosotros. No hay que luchar contra él, ni tampoco resignarnos –explica Constanza González, psicóloga clínica–. Lo normal en la vida es que haya dolor, físico y emocional, que vaya llegando y se vaya yendo. La enfermedad forma parte de la vida, como la muerte, y si aprendemos a aceptarlo, ya le estamos quitando mucho peso a ese dolor, y haciéndolo más pequeñito”. Y entonces es más fácil convivir con él.

La necesidad de hacer deporte

Aunque duela, hay que moverse. El dolor de espalda es el más frecuente de los males crónicos. Suele conllevar que la persona haga reposo, que se postre incluso en cama y que disminuya al máximo su actividad. No obstante, esa idea de si te duele, reposa, que durante años imperó en la salud pública, ahora se sabe que es contraproducente. Al no movernos, disminuye la masamuscular, de manera que dejamos más desvalido al sistema óseo, que está en contacto con los nervios.
“Se genera en muchas ocasiones un círculo vicioso –apunta el doctor Mario Gestoso, de la Fundación Kovacs y especialista en el tratamiento del dolor crónico de espalda–. Como me duele, no hago nada; como no hago nada, mis músculos ­están más tensos o se debilitan y eso me aumenta el dolor. Hay que hacer ejercicio físico, aunque duela.”
Para Andrés Martín, experto en programas de reducción del estrés y el dolor, “debemos tomarconsciencia de que el dolor está ahí, y que habrá días que nos permita hacer algo y otros que no. Pero debe dejar de ser el protagonista de nuestra vida”.


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martes, 10 de septiembre de 2013

¡Pon algo de energía positiva en tu vida con XS Power Drink!


Prepárate para cargar las pilas con el nuevo XS Power Drink. Posee un alto contenido de vitaminas del grupo B,
combinado con cafeína y taurina, y aromatizado con una mezcla herbácea de ginseng chino y baya de acai. Esta bebida
energética de excepcional sabor, con CERO azúcares y muy baja en calorías te ayuda a sobrellevar días de mucho
ajetreo.
Las bebidas XSTM Power Drink han sido elaboradas por personas que quieren tener la mente despejada y centrada, que
realizan actividades físicas y que son dinámicas y buscan resultados, al tiempo que combinan todo esto con un estilo de
vida alegre y divertido.
Características principales:
• BUEN sabor
• Cero azúcares
• Bajo en calorías
• Te ayuda a rendir mejor
• Ayuda a tu metabolismo energético
Ingredientes: agua, dióxido de carbono, glucuronolactona, taurina (0,2%), acidulante (ácido cítrico), sabor natural,
cafeína, inositol, niacina (vitamina B3), ácido pantoténico (vitamina B5), vitamina B6, vitamina B12, extracto de panax
ginseng, zumo de fruta de acai, edulcorantes (acesulfamo K, sucralosa), conservantes (benzoato sódico, sorbato
potásico), sal, colorantes (riboflavina, antocianinas)
Por ración (250
Valor nutricional
Por 100 ml
ml)
Energía
10 kJ/2.3 kcal 25 kJ/6 kcal
Grasas
0g 0g
0g 0g
Carbohidratos 0,5 g 1,2 g
-Azúcar 0,01 g 0,03 g
Proteínas 0g 0g
Sal 12 mg 30 mg
    19,2 mg (120% 48 mg (300%
    RDA) RDA)
    6 mg (100% 15 mg (250%
    RDA) RDA)
    1,7 mg (120% 4,2 mg (300%
    RDA) RDA)
    3 μg (120% 7,5 μg (300%
     RDA) RDA)
-Saturadas
Niacina (vitamina B3)
Ácido pantoténico (vitamina B5)
Vitamina B6
Vitamina B12
CDR: Cantidades Diarias Recomendadas
Adecuado para hombres y mujeres:
• que salen día y noche
• que tienen un estilo de vida ajetreado
• que practican deporte
• que trabajan muchas horas
• que conducen largas distancias
• en charlas y sesiones de estudioXSTM Power Drink contiene un alto porcentaje de Vitaminas B, lo que contribuye a un metabolismo energético normal y
ayuda a reducir el cansancio y el agotamiento. El ácido pantoténico contribuye, además, al normal funcionamiento de la
mente.
Una dieta variada y equilibrada y un estilo de vida saludable son de gran importancia.
Contenido alto en cafeína (32 mg/100 ml). No recomendado para niños, embarazadas o mujeres en período de
lactancia ni personas que no toleren la cafeína. Se debe consumir en cantidades razonables.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Cómo ayuda la familia al enfermo de Fibromialgia y sindrome de fátiga cónica?

Cómo ayuda la familia al enfermo de Fibromialgia y sindrome de fátiga cónica?

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Cómo ayuda la familia al enfermo de Fibromialgia y sindrome de fátiga cónica?

Cabe tener en cuenta, que las características de estas enfermedades, las dificultades en su evaluación y tratamiento y su falta de entendimiento determinan sín duda un elevado sufrimiento individual y familiar con unos altos costes socioeconómicos directos en consumo sanitario.
También, diversos estudios ponen de manifiesto que a estos costes directos en consumos, se añaden los costes derivados de los deficits funcionales y discapacidad que ocasiona la enfermedad condicionando, perdida de actividades y productividad tanto en el trabajo como en el hogar, y representando el 70% del total de costes socioeconómicos. Este hecho de nuevo vuelve a condicionar un impacto significativo en la dinámica familiar de los pacientes, agravando el distress, produciendo cambios de rol y dificultades en la adaptación que lleva a perdidas residuales significativas. Aunque sean las características del paciente y de su enfermedad lo que determine la evolución del proceso, también la estructura de la familia, su forma de funcionamiento, el grado de distres producido y los consecuentes cambios pueden jugar un papel en el impacto producido la dificultad de adaptación, contribuyendo en definitiva al deterioro psicosocial y físico del paciente y de su entorno.
En todo caso, Una de las grandes causas de crisis en una familia es el hecho de que alguno de sus miembros padezca una enfermedad crónica o incapacitante que implique limitaciones y requiera ser cuidado. Las dificultades serán diferentes dependiendo de cual sea la persona afectada, de sus funciones en la familia i del tipo de enfermedad.
Hablamos constantemente de la familia, es un sentimiento de pertenencia que todos tenemos, pero vamos a intentar definir de manera suscinta, las funciones de la misma, características de la familia con enfermedada crónica, patrones relacionales, pautas de comportamiento, para que a partir de esta definición y por tanto mejor comprensión del funcionamiento de la familia como sistema al cual pertenecemos y con el cual estamos en constante interrelación, podamos interactuar, modificar, cambiar, la relación en función de la obtención en suma de un equilbrio biopsicosocial en términos de salud.

Funciones de el Sistema familiar:
Soporte económico.
Crianza de los hijos (cuidado, educación, nutrición, juego, disciplina).
Trabajos domésticos (cuidado del hogar, limpieza, lavandería, trabajo en el jardín, mantenimento del hogar)
Alimentación (compra de alimentos, cocina, limpieza de la vajilla).
Transporte (conducción)
Emocional (intimidad, crianza)
Sexual
Espiritual
Relaciones, responsabilidades (familia ampliada, amigos)
Social (amigos, compañeros de trabajo/socios, organizaciones)
Tiempo libre (local, vacaciones)
Dinámica Familiar en relación a la salud:
La familia es más que un conjunto de individuos
La familia tiene patrones repetitivos de interacción que regulan el comportamiento de sus miembros.
Los síntomas del individuo, pueden tener una función determinada dentro de la familia.
La capacidad de adaptación a una realidad cambiante es característica de la familia sana.
Las necesidades de la familia se someten a las del enfermo, con lo cual suele crecer la frustración y la sobrecarga.
Se desarrollan, dentro de la familia, coaliciones y exclusiones emocionales como respuesta a la enfermedad
Las familias se adhieren a estos patrones rígidos, resultando muy difícil reajustar sus patrones, aunque estos sean muy disfuncionales.
La rigidez del estilo se mantiene, en parte, por el relativo aislamiento de la familia para "afrontar" las demandas de la enfermedad crónica.
Patrones familiares de respuestas típicas a la enfermedad :
La mayoría de familias desarrollan patrones de respuesta en los momentos primerizos a la enfermedad, en una fase aguda, después es reticiente a cambiar dichos patrones. Viven el cambio como una amenaza familiar.
La familia es consciente de los sentimientos de contrariedad, culpa, resentimento e impotencia que genera la enfermedad en sus miembros, pero experimenta estos sentimientos como incompatibles con la condición médica del paciente y con la estabilidad de la família.
Los miembros de la familia no hablan entre sí de la enfermedad, ni tampoco del impacto que está teniendo en ellos.
La mayoría de las familias con un enfermo crónico informan sobre haber tenido malas experiencias con alguna parte del sistema médico.
Las familias con pacientes crónicos se sienten cuestionadas cuando se les ofrece ayuda psicológica, porque se supone que el ofrecimiento se produce porque estan haciendo algo incorrecto.
Este tipo de familias no acostumbran a encontrar tiempo para hablar de otros tipos de problemas relacionados con la enfermedad, especialmente si tienen hijos adolescentes.
Recomendaciones a los familiares:
Es bueno hablar sobre la enfermedad; fingir que no está pasando nada no ayuda a enfrentarse con la crisis. Es importante discutir la enfermedad y sus efectos sobre la familia y sobre cada miembro en particular.
Es necesario asegurarse que todos los integrantes de la familia comprenden bien en que consiste la enfermedad, incluyendo los más pequeños.
La familia tiene que otorgar las mismas oportunidades de expresión a todos y cada uno de sus miembros. Mantener el canal de comunicación abierto puede ayudar a evitar conflictos eventuales.
Cada uno tiene que aceptar como válido la forma de sentir y de pensar de los demás integrantes, aunque no esté de acuerdo con lo que supuestamente espera la mayoría.
El funcionamiento interno de la familia tiene que flexibilizarse al máximo.Será necesario una redistribución de roles, el asumir nuevas obligaciones y creatividad para buscar soluciones frente a situaciones conflictivas.
Se tiene que verificar que cada miembro de la familia tenga claro que se espera de él.
La familia tendrá que evitar actitudes sobreprotectoras o bien hacer suposiciones sobre lo más conveniente para el enfermo. Siempre que sea posible, el enfermo tendrá que implicarse y participar activamente en las decisiones y proyectos familiares.
El paciente tiene que estar abierto a la expresión y discusión de sus necesidades y limitaciones, sin caer en el error de evitar exponerlas creyendo que de esta forma ahorra dificultades y sufrimientos a su familia.
Tendrán que ser comprendidas y respetadas las emociones y necesidades de todos los miembros de la familia y no solamente los del paciente. Para poder cuidar al miembro enfermo de la familia, cada uno tiene que considerar prioritario su bienestar personal en armonia.
Será muy beneficioso para el paciente, al igual que para la familia, poder expresar los sentimientos y emociones abiertamente, no solamente a través de las palabras sino también con actitudes. No piense que los demás saben cuanto les quiere, demuéstreselo con gestos de afecto. Comunique sus emociones y exprese esperanza.
Permita que su familia sepa lo importante que es para usted cada uno de ellos. Compartir estos sentimientos puede crear nuevas fuerzas para acompañar el proceso de esta enfermedad.
Si su vida sexual tambien se ha resentido, hable sinceramente con su pareja sobre el problema, sobre las limitaciones de su energía y de las alternativas. Permita que sepa lo que significa para usted la atención física: las caricias, abrazos y besos son recuerdos tranquilizadores para su pareja.
Hemos intentado hablar un poco de la familia y la enfermedad crónica, como lo son, por el momento, la Fibromialgia y el Síndrome de fatiga crónica. Quizás un comentario para finalizar. Las familias son normalmente sanas y utilizan sus recursos propios para adaptarse a situaciones de estres como la enfermedad crónica en un miembro de la misma, pero es todo el sistema familiar el que se moviliza en busqueda de una adaptación funcional en términos de salud. Sólo ocasionalmente el paciente y la familia pueden tener dificultades en encontrar los recursos que tienen, para realizar los cambios necesarios para una nueva situación, y puede ser necesaria la ayuda de un terapeuta familiar para reencontrar los mismos y entrar de nuevo en una situacion de equilibrio biológico, psíquico y social.
Esperamos que estas breves notas les sean de ayuda.
Emili Gómez Casanovas
Médico Reumatólogo
Comite Científico
Escrito para Fundación FF
Bibliografia mas relevante:
1.- WHO, International Statistical Classification of Diseases and Related Problems. ICD-10. WHO, Geneve 1992.
2.- Merskey H, Bogduck N. Classification of chronic pain: descriptions of chronic pain syndromes and definition of pain terms, (2th edition). Seattle. International Association for Study of Pain (IASP Press), 1994.
3. - Valverde M. Prevalencia de la fibromialgia en la población española. Estudio EPISER (resumen). Rev Esp Reumatol 2000;27:157
4.- Buckhardt CS, Clark SR, Bennett RM: Fibromyalgia and quality of live: a comparative anaysis. J Rheumatol 1993;21:714-720
5.- Moratalla Gellida T. En Psicología en la familia . Editorial Tibidabo 2003.
6.- WWW. Arbitrio .com
7.- Ranjith G. “Epidemiology of chronic fatigue syndrome”. Occupational Medicine 2005;55:13-19.
8.- Fukuda K, Strauss SE, Hickie I, Sharpre MC, Dobbins JG, Komaroff A. The chronic fatigue syndrome: a comprehensive approach to its definition and study. International Chronic Fatigue Syndrome Study Group. Ann Intern Med. 1994; 121(12):953-59.
9.- Balint,M:The Doctor, the Patient and Illness. New York, Internatinal University Press, 1964
10.- Linares, J.L. y Campo, C. (2000) Tras la honorable fachada. Los transtornos depresivos desde una perspectiva relacional Barcelona. Ed. Paidós Terapia Familiar.
11.- Söderberg, Siv., Strand, Marie., Haapala, Maria., Lundman, Berit., (2003) Living with a woman with fibromyalgia from the perspective of the husband. Journal of advanced Nursing, 42 (2), 143-150
12.- Roland, John S. (1994) Families, Illnes and Disability. Traducción española (2000) Familias, enfermedad y discapacidad. Barcelona. Ed. Gedisa
13.- Minuchin, Salvador., Nichols, Michael P. (1993) Family healing tales of hope and renewal from family therapy traducción castellana (1994) La recuperación de la familia. Relatos de esperanza y renovación. Barcelona. Ed. Paidós Terapia Familiar
14.- Paulson M, Norberg A, Soderberg S. Living in the shadow of fibromyalgic pain: the meaning of female partners' experiences. J Clin Nurs 2003;12:235-43.
15.- Neumann L, Buskila D. Quality of life and physical functioning of relatives of fibromyalgia patients. Semin Arthritis Rheum 1997;26:834-9.
16.- Richardson,HB:Patients Have Families. New York,Commonwealth,1945
17.- Engel, G.L. (1977) The need for a new medical model: a challenge for biomedicine. Sciencie, 196: 12 -36
18.- Collado A, Alijotas J, Benito P, Alegre C, Romera M, Sañudo I, Martín R, Peri JM,Cots JM. “Documento de consenso sobre el diagnóstico y tratamiento de la fibromialgia en Cataluña”. Med Clin.2002;118:745-9.
19.- Alijotas J, Alegre J, Fernández-Solà J, Cots JM, Panisell J, Peri JM, Pujol R.Grupo de Trabajo del síndrome de Fatiga Crónica de Catalunya. “Documento de consenso sobre el diagnóstico y tratamiento del síndrome de fatiga crónica en Catalunya”. Med Clin.2002;118:73-6
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